¿Qué no es la mediación?

“Todos los hombres pueden caer en el error, pero solo los necios se mantienen en él”

Cicerón

Durante estos cinco años que he estudiado e investigado acerca de la mediación; su naturaleza, su función, su aplicabilidad, y mi práctica tanto en el sector público y ahora en el sector privado, he descubierto que los desafíos que enfrenta la mediación todavía son abismales, sobre todo ahora en el sector privado porque implica promover la mediación en todos los sectores de la población, y eso conlleva un gran trabajo, ya que las personas no se han familiarizado con este método de solución de conflictos por dos razones (desde mi perspectiva y desde mi estado, Oaxaca): La primera, porque no se le ha dado una difusión amplia a la mediación (y en general a los MASC) y la que existe es únicamente para hacerle saber a la ciudadanía que la mediación responde a asuntos legales, cuando en realidad se puede aplicar desde las escuelas, hasta en asuntos vecinales que no ameritan denuncia o demanda y; segundo, que se ha entendido como un proceso débil que consiente al delincuente “otorgando el perdón” (en el caso de delitos) y la conclusión de la denuncia sin haberlo castigado con prisión (todavía creemos que justicia es ver a alguien pagando una pena dentro de la cárcel), evadiendo así la justicia; también se ha visto como una terapia o; en el caso de los abogados litigantes, como el antagonista de su trabajo, pues consideran que les va a reducir su chamba y consecuentemente, sus ingresos; pero bueno, ese tema es de otro día.

Ahora bien, para evitar esas confusiones acerca de lo que en realidad es mediación, abordaré el presente artículo desde la visión de lo que no es mediación. Una lista de falacias, interpretaciones o confusiones que se han difundido de manera equívoca, entre muchas estas son las más comunes. Con el ánimo de cambiar la perspectiva sobre el uso de la mediación, sus beneficios y también sus debilidades.

La mediación no es un proceso exclusivo del sistema de justicia.

A raíz de la reforma constitucional de 2008 en materia de seguridad y justicia en México, se constituyó como un derecho humano, reconocido por la Constitución Federal, el uso de los mecanismos alternativos de solución de controversias para garantizar el derecho de acceso efectivo a la justicia. En ese plano, y a causa de dicha reforma, el estado mexicano instauró lo que llamamos justicia alternativa (como derecho humano en materia penal), para lo cual, se creó el Código Nacional de Procedimientos Penales, en el que se enmarcan las soluciones alternas: Acuerdos Reparatorios y Suspensión Condicional del Proceso. Dentro de esos acuerdos reparatorios encontramos a la mediación. Si bien es cierto que la mediación forma parte del sistema de justicia en México, (y estoy seguro que en muchas partes del mundo), más cierto es que, tampoco le es exclusiva, sino todo lo contrario, la mediación, además de ser parte del sistema de justicia, también debe estar al alcance de todas las personas que se vean inmiscuidas en cualquier conflicto interpersonal (sea cual sea la naturaleza), para ser usada no de manera reactiva (cuando el conflicto ya ha escalado a la polarización), sino de manera preventiva, es decir, previa a la intención de ejercer el derecho de acción y presentar una demanda o incluso una denuncia, pues dentro de mi experiencia, hay muchos conflictos que no ameritan poner en marcha la máquina del sistema de justicia. Los conflictos cotidianos no deben ser solucionados por la justicia cotidiana.

La mediación no pretende sustituir a la potestad del Estado de juzgar.

La finalidad de la mediación no es resolver todos los conflictos de derecho positivo ya que existen asuntos que la mediación no le corresponderá solucionar atendiendo al impacto social que tales conductas conllevan, como por ejemplo, los delitos catalogados como graves. La naturaleza de su función es ser complemento del sistema de justicia y apoyo para el estado en la solución de conflictos, ya que, si bien es cierto que de acuerdo a la Constitución, se privilegiará el uso de MASC, también resulta ser cierto que no todos los asuntos podrán ser resueltos a través de la mediación o cualquier MASC (según sea el caso). Y esto, nos lleva a proponer dos funcionalidades de la mediación. La primera, como complemento, apoyo y alternativa del sistema de justicia, pues objetivamente, mientras la mediación esté dentro del sistema de justicia, seguirá siendo alternativa de él y; la segunda, como un proceso que puede solicitarse previo a la presentación de una demanda o denuncia. La meta es lograr que dentro de las leyes de MASC se pondere el uso de mediación no como una alternativa, sino  como la primera acción a operar para solucionar los conflictos, siempre y cuando el asunto sea susceptible de solucionarlo por esa vía.

La mediación no es un método dirigido al perdón.

Otra interpretación que se ha realizado de la mediación es que busca el perdón del ofensor hacia la víctima, y esto no es así. El perdón es una opción. La mediación no persigue el perdón de las personas, sino la toma de acuerdos que ayuden a las partes a solucionar el conflicto en el que se encuentra y, para llegar a ello, el rol del mediador o mediadora, no es solucionar el conflicto, sino gestionar y transformar el conflicto para que sean las partes quienes, personalmente, tomen los acuerdos a futuro que resuelvan la controversia para beneficio de todos los involucrados. Si al final del proceso, las personas deciden, por autonomía, expresar su perdón lo pueden hacer; pero para que quede claro, la mediación no busca ni obliga a que las partes se perdonen.

La mediación no es para reconciliar a las personas.

Otra falacia acerca de la finalidad de la mediación es de reconciliar a las personas, crear amistades o hacer “nuevos amigos”. Esa no es la esencia de la mediación. No es para que las partes que hayan concluido el proceso de mediación terminen siendo los mejores amigos. Al igual que el perdón, la reconciliación es una opción que solamente los involucrados sabrán si están listos para hacerlo. La finalidad de la mediación es transformar el conflicto para mejorar la comunicación y las relaciones bajo los principios de respeto y responsabilidad para, al final, tomar acuerdos que solucionen el conflicto, mas no, reconciliar la relación de las personas. Por ejemplo, una pareja que pretende divorciarse, acude a mediación con la intención de ayudarse a tomar acuerdos en común, para beneficio de sus hijos, por salud emocional y hasta económica; más no, para buscar reconciliarse y al final decidir ya no divorciarse (¿eso puede suceder? claro, sin duda, pero esa no es la finalidad de la mediación).

La mediación no es terapia psicológica.

El mediador o mediadora tiene formación basada en conflictología, pues esta es la materia prima de su labor. Nos referimos a conflictos interpersonales y sociales, en donde están involucradas dos o más personas. En cambio, la psicología, se enfoca en tratar conflictos intrapersonales, es decir, de la persona en lo individual. Está entrenado para analizar el conflicto, saber las causas que lo originaron y las consecuencias que se ocasionaron. Las técnicas y herramientas de comunicación son para gestionar y transformar el conflicto. No son técnicas de psicología, psicoanálisis o psiquiatría. Sin embargo, cabe resaltar que la mediación (y también la justicia restaurativa), generan efectos psicológicos en las personas en razón de que guardan una estrecha relación la mediación con la psicología, ya que dentro de los beneficios que encontramos en la mediación para las personas son desarrollar habilidades sociales, aptitudes y valores como: la autonomía, el respeto, la empatía, la tolerancia, la responsabilidad y la comunicación. En realidad la mediación es una práctica multidisciplinar ya que está compuesta (en pequeñas o grandes dosis), por la filosofía, la ética, el derecho, la sociología, la psicología, y muchas ramas sociales más.

La mediación no es una panacea.

Esta es una interpretación propia en la que posiblemente no todos los mediadores o facilitadores estén de acuerdo. Considero que la mediación no resuelve todos los conflictos, ni tampoco debe hacerlo por salud propia. Dentro de la opcionalidad de los MASC, tenemos (al menos los más conocidos), 4 procesos autocompositivos de solución de controversias que son: la negociación, la mediación, la conciliación, la justicia restaurativa (juntas restaurativas y círculos tanto en adultos como en adolescentes), ya que su característica principal es la de privilegiar la participación activa de las partes dejando en sus manos la solución a la controversia. Y 2 procesos heterocompositivos que son: el arbitraje y el proceso jurisdiccional, ya que su característica principal es que un tercero decide la solución. Dentro de este universo de opciones para resolver conflictos, la mediación no está construida para soportar todos los conflictos. Por ejemplo, en un delito grave de homicidio doloso, tendrá que ser el estado quien ejerza su potestad de aplicar la ley para castigar la conducta, en atención a que la mediación no está diseñada para tratar ese nivel de conflicto. Otro ejemplo podría ser en tratándose de personas que han sido diagnosticadas con trastornos de la personalidad o alguna enfermedad psíquicas, diagnosticadas perfectamente por un especialista.

La mediación no es un proceso informal

He escuchado muchos comentarios acerca de que la mediación es nada más sentarse a “platicar” sobre el problema y firmar acuerdos; así como irse a tomar un café y contarse la película que se acaba de estrenar en el cine. Eso no es así. La mediación es un procedimiento sistemático de gestión compuesto de principios, reglas, etapas, herramientas, técnicas y un especialista que lo lleve a cabo; cuya meta es ayudar a las partes a transitar en el conflicto del pasado al futuro para tomar acuerdos que beneficien a todos los involucrados. 

Bueno, estas son algunas de las interpretaciones, confusiones o falacias que se han divulgado en el entramado social respecto a la mediación y en general de los MASC. Considero que la mediación es más que una alternativa al proceso jurisdiccional. La mediación es un método innovador de conexiones humanas. Ahora, cada vez que tengas un conflicto con otra persona (sea el lugar en el que sea y de la naturaleza que sea), analiza bien la opcionalidad de la mediación para ayudarte a solucionarlo de una manera más tranquila, pacífica, rápida y consciente.

Muchas gracias por tomarte el tiempo de leerme. Si llegaste hasta aquí es porque algo  de lo que escribí se movió a tus emociones (coincidamos o no en las ideas). Y si quieres saber más acerca de la mediación déjame en los comentarios de mis redes sociales, ¿Qué es lo que te gustaría conocer acerca de la mediación para el próximo artículo?

Te deseo una excelente semana llena de muchos aprendizajes.

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