El conflicto es ¿destrucción o transformación?

“La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”

Ley de conservación de la materia

“La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”, de esa manera es como se le conoce a las reacciones químicas que sufre la materia traducidas en cambios físicos y químicos. En realidad no sé absolutamente nada de química, pero me atrevo a señalar dicho principio como una introducción comparativa a un principio (según yo), que tiene que ver con el conflicto (y aquí sí sé algo más o menos), y es que, creo que en tratándose de conflictos personales, el ser humano sí se destruye pero para crear y transformarse.

Durante la vida de todo ser humano hemos de vivir inmersos en tremendas batallas conflictivas de unos contra otros y de uno contra uno mismo. La escalada del conflicto puede darse en tres niveles: partiendo de conflictos intrapersonales, aquellos que son con uno mismo; conflictos interpersonales, aquellos que son con otras personas y; conflictos sociales, aquellos que trascienden las fronteras sociales en el mundo. El conflicto es visto por la mayoría de las personas como una dualidad; es decir, siempre hay uno que es el bueno y otro que es el malo de la historia (he leído en diversas ocasiones que el lobo siempre es el malo porque el cuento se narra desde la perspectiva de caperucita roja). Esa dualidad preconcebida es la que nos limita ver que entre lo bueno y lo malo existe algo que se llama “bienestar social”, pero estamos tan acostumbrados a creer que el “malo” merece un castigo acorde al nivel de daño que causó, siendo visto como normalmente aceptable por la sociedad. Creo que eso es una construcción social instaurada en nuestras mentes desde el nacimiento, y es algo que tenemos que empezar a cambiar. 

Ahora, ¿por qué digo que ante el conflicto el ser humano se destruye, para crear y transformarse? Primero, creo que para contrarrestar la idea de que la única respuesta válida ante conductas ofensivas o delictivas es el castigo con cárcel, o la imposición de penas severas, tenemos que mirar al conflicto no cómo un aspecto negativo del ser humano, sino como una característica natural de este (véase la diferencia entre aspecto y característica. Lo primero es una interpretación, lo segundo es natural). Consecuentemente, si el conflicto es natural para nosotros (como una extremidad de nuestro cuerpo), de la cual no podemos prescindir, la realidad es que en muchas situaciones conflictivas el daño está presente, es casi como una consecuencia lógica que eso pase. Sin embargo, debemos aprender a aceptarlo, abrazarlo, y darle el valor que se merece, pues, solo de esa manera podremos crear nuevas visiones acerca de cómo queremos transformar nuestras vidas transformando el conflicto, partiendo del reconocimiento a las emociones propias, la transición los sentimientos desde el inicio del conflicto (aunque muchas veces no somos conscientes de su nacimiento); aceptando que así han sucedido las cosas (tratando de averiguar cuáles fueron las razones que dieron origen al conflicto y ser conscientes de las consecuencias), para finalmente, responsabilizarnos de todo ese proceso, de uno mismo y comenzar a buscar soluciones que nos lleven a transformar nuestras vidas para el futuro. 

Un concepto que ha sido muy relacionado con el conflicto, es la resiliencia, entendida como la capacidad de soportar el dolor y salir adelante apesar de él. Sin embargo, hay otro concepto que para mi gusto, puede desarrollar más la actitud del ser humano de transformar su vida, y es, la antifragilidad (término acuñado por Nassim Nicolas Taleb), entendida como la capacidad de aprovechar el caos y los estresores que el conflicto nos brinda para crear nuevas oportunidades y transformar lo dañino en muchos beneficios. En ese sentido, considero que el conflicto es la oportunidad de aprovechar la situación (desagradable) y darle un sentido más positivo para transformar nuestras relaciones personales. Sin embargo, hay otro elemento que debemos tomar muy en cuenta para que ese proceso de transformación pueda darse y es la mediación. La mediación viene siendo  el agente de cambio que guiará a las personas a gestionar y transformar el conflicto llevándolos a tomar acuerdos que beneficien a todos los involucrados, mediante la oportunidad de expresar sus emociones, pensamientos y sentimientos que cada uno ha tenido respecto al conflicto. 

Y bueno, a manera de conclusión, creo que debemos empezar a cambiar la perspectiva que tenemos respecto del conflicto. El conflicto no es positivo ni negativo, solo es parte de nuestra naturaleza y debemos aprender a vivir con él. El conflicto sí destruye pero para transformar; para transformar a las personas, a las relaciones, la comunicación, su vida. Destruye lo que es necesario destruir para permitir la evolución del ser humano.

La mayor enseñanza que el conflicto (construido o de la naturaleza), nos brindan es aprender a crear evolución. A desarrollar adaptaciones psicológicas, cognitivas y emocionales para vivir en aquello que no podemos cambiar. Sin embargo, también hay una pregunta que viene a mi mente: 

¿Por qué nos resistimos al cambio?

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