Cambio de paradigma: la mediación previa al juicio

El primer deber de un hombre es pensar por sí mismo.

José Martí

Durante mi estancia en el Centro de Justicia Alternativa de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, de 2015 a 2018, llevé a cabo más de 400 procesos de mecanismos alternativos, entre mediación, conciliación y juntas restaurativas. Considerablemente, puedo decir que de ese total, el 60% pudieron haberse resuelto mediante un método de solución de conflictos, como la mediación o la conciliación, previamente a la presentación de una demanda o denuncia. Aunado a ello, en realidad muchos asuntos eran disfrazados de “delito”, maquillando los hechos para que lo pareciera, pues las personas saben muy bien que una denuncia influye temor en los otros. Pero, ¿qué nos lleva a tomar ese tipo de decisiones? ¿Por qué no vemos a la mediación como una opción previa para la solución de conflictos? Estas preguntas, creo yo, pueden responderse de la siguiente manera.

Delegamos nuestra vida a otras personas

Creo que desde la infancia, a la mayoría de los niños y niñas, se les ha inculcado la creencia que necesitan de otra persona que les resuelva sus problemas. Un ejemplo claro de ello es, cuando el niño o la niña llegan a casa y le cuentan a mamá o a papá que el profesor o la profesora les ha llamado la atención, o que el maestro de coro, no admitió al alumno o alumna para formar parte del coro. En razón de ello, la reacción de la madre o padre es de enojo y al día siguiente acuden a la escuela para abogar por su hijo o hija (porque es inadmisible que un profesor o profesora haga sufrir a nuestros hijos ¿verdad?), y defenderla ante el profesor de coro, exigiendo que la admita o tomará otras medidas para lograrlo. Esto, por un lado, no ayuda en nada a ese niño o niña a formarse una autoestima alta de sí mismo, sino todo lo contrario, les perjudica totalmente, pues el mensaje que le enviamos a su cerebro es de: “no puedes o no sabes resolver tus problemas y necesitas de alguien que lo haga por ti”; este mensaje se queda almacenado en el cerebro para recordarlo por el resto de su vida; además de que limita su capacidad de resolver conflictos. Entiendo que siempre queremos proteger a nuestros hijos y en la mayor medida de lo posible evitarles que padezcan todo tipo de sufrimiento emocional (los hacemos intolerantes a la frustración). Esto influye mucho en la manera en cómo ese niño o niña solucionará sus problemas en el futuro. Cuando lleguen a la edad adulta, y ante cualquier conflicto con otra persona, no sabrán cómo gestionarlo y acudirán ante un tercero que le diga como solucionarlo, pues no es capaz de autodominarse y encontrar las alternativas que le ayuden a vivir tranquilamente, ¿por qué? Porque en su infancia nunca le enseñaron a resolver sus propios conflictos. Y en alguna medida, esto pasa mucho con las personas que se encuentran en medio de un conflicto que prefieren solucionar un conflicto mediante una demanda o denuncia, pues aún, cuando tienen la opción de solucionarlo a través del diálogo (ya ni siquiera le llamo mediación), la única manera que encuentran de solucionarlo es dejándolo en manos de la autoridad, y que sea esta quien decida por ellos, aún, a pesar, de saber que el resultado puede no ser favorable. 

Resistencia al cambio

Otra de las razones por las que considero que las personas prefieren solucionar el conflicto a través de una demanda o denuncia, y que además es consecuencia de la anterior, es que preferimos ver castigado a alguien (porque eso alimenta nuestro ego y nos da satisfacción superflua), y, ¿quien es el indicado para que castigue? Claro, la autoridad. Esto también es una costumbre que se nos ha implantado por décadas. La creencia de que el castigo es la única manera de reparar las violaciones a las leyes y a las personas. De que el mejor castigo es encerrando o excluyendo a esa persona de la sociedad (por una sensación de seguridad). Sin embargo, lo que durante mis años en Fiscalía pude observar (y aún todavía), es que las personas no admiten del todo la opción de solucionar el conflicto dialogando con la persona que cometió el daño o la ofensa. Pareciera que en general siempre hay una resistencia al cambio, traducida en la creencia que la única manera de hacer justicia es castigando y ver sufrir a aquella persona que nos hizo algún daño. Mike Ledwidge, es pionero en la teoría de la Bifurcación de la justicia, la cual, atañe que en todos nosotros existen dos impulsos contrarios sobre el modo de enfrentar las violaciones a las leyes: amenaza punitiva o reparación y reintegración (esta teoría será tema de conversación en otro artículo).

Desconocimiento de la mediación

Otra de las razones que considero ha sido una variante en la manera de resolver conflictos judiciales, es que no se ha llevado a cabo, por parte de las autoridades, una correcta campaña de difusión sobre lo que son los mecanismos alternativos, sus ventajas y beneficios y la manera de utilizarlos. En realidad los mecanismos han estado presentes dentro de nuestro sistema de justicia desde hace muchos años. En la constitución de 1824, se contemplaba la obligación de llevar a cabo la conciliación en materias penal y civil previamente al juicio. Es una realidad que la mediación, o cualquier mecanismo alternativo de solución de conflictos, no presenta para la mayoría de las personas, la primera alternativa para resolver su disputa, pues prefieren otros caminos más “justos” como el juicio. 

Estas razones posiblemente no sean las únicas que definen el desuso de la mediación y otros mecanismos alternativos, existen muchos otros, pero considero que estos tres son los más notorios. Lo que pretendo no es evitar promover juicios para optar por la mediación como la única salida, sino que, se contemple a la mediación, como una alternativa al juicio, ya sea antes de querer presentar una demanda o denuncia, o incluso una vez ya presentada, pues es muy cierto que en algunos casos será exigible, como requisito sine qua non, ejercer el derecho de acción de las personas ante la autoridad judicial o ministerial, y más, tratándose de materia penal.

La mejor manera, que considero, existe para mirar a la mediación como una alternativa previa al juicio (ya sea antes de presentar una demanda o denuncia o de iniciado el desahogo de pruebas, cualquiera que sea la materia), es ejecutando campañas de difusión y se capacite a más personas y operadores del sistema de justicia. De esa manera, crearemos una red de networking que haga llegar a todos los rincones de nuestro país el uso y beneficios de la mediación. Y a la par, enseñar a nuestros hijos desde edades tempranas este tipo de métodos de solución de controversias para que en un futuro sean ellos quienes decidan sobre la solución de su conflicto, sin necesitar la intervención de un tercero que decida por ellos.

La importancia que adquiere la mediación previamente al juicio, se traduce en prevenir desgaste emocional, físico y hasta económico. Ejemplo, para promover un divorcio, y si quieres evitarte esos desgastes, lo recomendable es llevar a cabo un proceso de mediación previamente a la presentación de la demanda para tomar acuerdos de una manera pacífica y rápida. Tomar acuerdos previamente al juicio te evitará muchos dolores de cabeza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: