4 estrategias que debes realizar con tus hijos para tener una comunicación más empática

Imagina que entras a una tienda de juguetes con tu hijo o hija de 5 años para distraerlo en lo que esperas tu turno en el banco. Al momento de querer salir de la tienda, tu pequeño o pequeña toma un juguete con la intención de que lo compres pero tu respuesta es un “no te voy a comprar nada, deja eso”. Inmediatamente su reacción es de un berrinche de aquellos que pareciera que lo estás torturando. Tirándose al suelo y llorando porque quiere el tremendo juguete que le ha encantado. ¿Qué haces en ese momento? ¿Lo levantas a la fuerza y casi casi lo arrastras a la salida? o, ¿le dices que ahí lo dejarás si no se levanta? o, haces la finta de que te vas y él nada que te hace caso o, la típica, le dices que el policía de la puerta se lo va a llevar. 

Bueno, los que tenemos, o han tenido, hijos sabemos que este tipo de reacciones, hasta antes de los 7 años, son muy comunes en nuestros hijos. Y por otro lado, también es muy común ese tipo de reacciones en los padres porque en realidad nadie nos ha enseñado a lidiar con esas situaciones. No hay libros que exactamente nos digan cómo responder pues dependerá mucho del grado de madurez mental y emocional que tengan los padres. 

Así que bueno, lo que estoy por platicarte en este artículo posiblemente pueda servirte de guía para poder ampliar y mejorar el grado de comunicación con tus hijos desde edades muy tempranas, hasta, tal vez, la adolescencia. Aunque para la adolescencia se requiere de otra especialización más robusta pues es el momento de abordar temas como el coito, las relaciones de pareja, identidad sexual, drogas, alcohol, en fin, temas que requieren de mayor madurez mental. 

Nuestro cerebro

El cerebro humano es el órgano más complejo e infinito del ser humano. Existe un mito sobre que, una persona promedio logra usar sólo el 10% de su capacidad cerebral a lo largo de su vida. Personajes como Einstein, se dice que ha logrado usar el 17% de su capacidad cerebral. ¿Cierto o falso? No lo sé. Sin embargo, para efectos del tema, nos abocaremos a pronunciar que nuestro cerebro está divido en 4 partes: izquierdo,derecho, superior, e inferior (No soy neurólogo pero si tú que estás leyendo esto, consideras que es incorrecto, dejalo en los comentarios por favor, ayudarias mucho a mejorar este artículo).

Y las dos partes que nos enfocaremos será en las partes superior e inferior. Imagina una casa en construcción. Los cimientos son muy importantes para que la casa no sufra daños estructurales y sea seguro para los habitantes. Después, se construye el primer nivel. Este primer nivel lo vamos a identificar cómo el cerebro inferior, aquel que se rige por estados emocionales reactivos, y que controlan las funciones básicas del ser humano como la respiración, el parpadeo, caminar, comer. Y el cerebro superior es el que está apenas en construcción. Es el segundo nivel el que tenemos que terminar de construir en nuestros hijos. Enseñarles a desarrollar las habilidades cognitivas y de razonamiento que les ayudará por el resto de su vida a razonar, planificar, empatizar, analizar, resolver problemas, generar opciones, tomar decisiones y, entre otras habilidades de razonamiento.

El cerebro de todo ser humano infante comienza a desarrollarse desde los primeros años de vida. Bueno, en realidad nuestro cerebro es cambiante y cambiable, eso quiere decir que, puede sufrir modificaciones de pensamientos e ideas y de tamaño, a esto se le llama “neuroplasticidad”. Así que todo lo que los padres decidan sembrar en el pequeño o pequeña, es lo que cosecharán el día de mañana cuando sean adultos. 

Ahora, para poder desarrollar bien el cerebro superior del niño o niña, es decir, para que aprendan a tomar decisiones racionales, es importante primero conectar con él o ella desde el cerebro inferior, es decir, conectar desde lo emocional, y no caer en las reacciones que tenemos muchas veces como en el ejemplo que mencionaba al inicio. Pero Josué, ¿cómo puedo lograr esa conexión emocional? En seguida te lo digo.

Conexión

Existe una gran diferencia entre reaccionar y responder. Reaccionar implica tomar decisiones y actuar conforme lo dictan nuestras emociones, es decir, sin analizar ni valorar, previamente, las múltiples opciones que tenemos al alcance. Y responder, implica analizar la situación para pensar y decidir razonablemente qué acción tomar en determinada situación con los hijos. Sin golpear, sin dañar, ni regañar. 

Para poder conectar emocionalmente con nuestros hijos, primero debemos ser conscientes que tenemos que aprender a adentrarnos en su mundo emocional. No quieras hacerlo entrar en razón cuando se encuentre en un estado de frustración, llanto, enojo, rabia, porque así no vas a conseguir nada. En lugar de ello, pregúntale ¿qué es lo que está sintiendo en ese momento? y ayudale a ponerle un nombre a su emoción. 

Ahora bien, para ayudarte a comprender mejor lo anterior, te voy a presentar 4 estrategias que debes llevar a cabo, sí o sí, para mejorar la relación con tus hijos (tomado del libro Disciplina sin lágrimas, de los autores Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson).

  1. Transmitir consuelo

¿Alguna vez has abrazado a tu hijo o hija cuando llora? o incluso, ¿cuando hace berrinche? Si no lo has hecho, es momento que lo hagas sin pensarlo. El abrazo es el gesto de amor más sincero que tiene el ser humano. Usalo para consolar a tus hijos. El contacto físico con los niños es muy importante porque libera en ellos la sustancia llamada oxitocina, la que provoca el sentimiento de felicidad, y por otro lado, disminuye los niveles de cortisol, que es la causante del estrés. Transmitir consuelo no es decir “ya callate” o “ya no llores, no pasa nada”. El libro refiere una técnica que en lo personal he aplicado con mi hija y que funciona perfectamente. La próxima vez que tu hijo o hija se encuentre agitado o con poco control en sus emociones, ponte a su nivel fìsico, es decir, tendrás que ponerte en una posición que te ponga al mismo nivel, o por debajo, de sus ojos, tu cuerpo y tono de voz deberán estar acordes para transmitir consuelo. De esa manera, tu hijo o hija sentirá tu acompañamiento y empatía hacia con ellos. La comunicación no verbal es muy poderosa.

  1. Validar

¿Qué significa validar? Validar es identificar y reconocer el sentimiento y la emoción de tu hijo o hija en el momento en que lo está sintiendo. Es darles la oportunidad y el espacio para que puedan expresarse asertivamente, sin anular o minimizar esas emociones. En lugar de decirles: “Ya no llores, mañana vuelves a jugar con tu amiga”, debes decirle “Entiendo que te sientes triste porque te gusta pasar tiempo con tu amiga”. Conectar a través de la validación ayuda a los niños y niñas a ampliar su inteligencia emocional porque es cuando empiezan a identificar sus propias emociones sin reprimirlas, aceptarlas como parte de su naturaleza humana. De esta manera, aprenderán a identificar las emociones y sentimientos en las demás personas. Validar las emociones es una técnica infalible para empatizar con tus hijos e hijas, y así, sentirán que los acompañas en su sentimientos. 

  1. Escuchar

Zenón de Citio, considerado como el padre de la filosofía estoica, decía que “La naturaleza nos dio dos oídos y una boca para escuchar más y hablar menos”. Si eres de los padres o madres que ante la conducta de tu hijo (que consideras reprochable), le “llama la atención” o “corrige” con un regaño y en voz alta, es momento que dejes de hacerlo. No existe nada en el mundo mejor que escuchar a tus hijos y eso implica brindarles una atención plena a lo que dicen, sin distractores, ni restarle importancia a aquello que están diciendo. Evita soltar sermones porque la lógica de tus palabras todavía no son asimilables para ellos. Para poder conectar con tus hijos y transmitirles consuelo y validar sus emociones, es importante escucharlos primero. Trata de identificar en sus palabras el verdadero mensaje de lo que sienten y piensan. No regañes, no grites, no sermonees, porque en momentos de alteración emocional, es lo que menos esperan de ti.

  1. Refleja lo que oyes

Después de haber escuchado a tu hijo, de transmitirles consuelo y validar sus emociones, es momento de devolverles sus palabras y emociones de una manera asertiva, con respeto a sus emociones, palabras y pensamientos; de esa manera, ellos sentirán que les has comprendido y estás para ellos en cualquier momento. A través de esta técnica, que en mediación le llamamos parafraseo, le transmites a tus hijos que les has escuchado y que entiendes su experiencia, creando lazos más fuertes y así le ayudas a calmar el caos que pasa en su cabeza. 

Conclusiones

El cerebro de los niños es un cerebro en desarrollo. El ser humano nace con el cerebro inferior ya listo para usar desde el momento en que sale del vientre materno. Las reacciones emocionales son imprescindibles para todo nosotros, sin embargo, debemos aprender a desarrollar la parte superior de nuestro cerebro que nos indique cómo responder ante esas reacciones emocionales; y es trabajo de los padres enseñar a sus hijos a lograrlo. ¿Cómo? conectando con ellos a través de las 4 técnicas: Transmitir consuelo, validar, escuchar y reflejar lo que dicen. Sólo de esa manera podrás crear lazos más fuertes con tus hijos y podrán mejorar su relación.

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