Se buscan personas de igualdad para cambiar el mundo

Lo que estás a punto de leer constituye un punto de vista muy personal que procede de un análisis objetivo (hice mi mayor esfuerzo cognitivo para ello), de lo que pasa en nuestra sociedad hoy en día con temas de feminismo, machismo, patriarcado, matriarcado, nuevas masculinidades y muchas construcciones sociales que engloban al ser humano con relación al género. Además de que hoy, 8 de marzo de 2021, se conmemora el día internacional de la mujer. 

Honestamente, dudé mucho al publicar este artículo por el miedo al “qué dirán” y, puede ser que no estés de acuerdo conmigo pero igual aquí va. Creo que parte de la igualdad es dar espacio a todos para que puedan expresar lo que piensan, sienten y necesitan para sí mismo y para los demás, siempre respetando los límites de lo permitido y de lo racional. Considero que soy una persona muy imparcial y equitativa y escudándome (o justificando tal vez) en eso, trataré de ser lo más inclusivo y respetuoso posible (creo que hasta ahora me sigue preocupando el “que dirán”). 

Hace unos días leí una anécdota, cuento o historia, sobre una mujer y un hombre que llega a un restaurante. Al acercarse la mesera les pregunta: “hola chiques ¿qué van a ordenar?” la reacción de los comensales fue de molestia y enojo al haberse expresado de esa manera la mesera, refutando que si en ese lugar querían ser inclusivos, debían tener rampas para personas en sillas de ruedas, menús con sistema braille, meseras y meseros que sepan lenguaje de señas, y no pretender serlo al incluir la letra “e” al adjetivo chico o chica. 

Género sólo hay uno

Esa historia me recordó que en redes sociales he visto muchas publicaciones y post que incluyen la letra “e” para referirse a masculino y femenino por igual (es más, creo que hasta yo lo he hecho), pero reflexionando un poco más acerca de eso me pregunté, ¿en realidad eso es igualdad entre hombres y mujeres? Desde mi punto de vista no creo que lo sea.

Creo que eso es sólo una forma de crear más desigualdad entre las personas. En realidad, la hablar de género en las personas sólo hay uno y es: el ser humano. Todos, como seres humanos, formamos parte de una pequeña partícula en el inmenso espacio llamado universo. Todos habitamos en el mismo lugar. Todos tenemos las mismas necesidades. Todos somos parte de la misma naturaleza. Todos nacimos de la misma naturaleza, tan compleja y rica. Todos somos “homo sapiens” Y desde mi perspectiva, si queremos igualdad entre todos los seres humanos, no iniciemos una revolución por una letra en el nombre de las cosas o de las palabras y comencemos a mirarnos los unos a los otros con solidaridad, respeto e inclusión (con palabras que cualquiera puede pronunciar pero que nadie nos enseña a aplicar). Además de que, para promover la igualdad entre hombres y mujeres, no creo que sea suficiente empezar a cambiar gramaticalmente algunas palabras por masculinos o femenino o, peor aún, querer cambiar el nombre de los objetos, porque los objetos no tienen sexo. 

‘Género’ es una palabra muy compleja. De inicio, lo que pensamos al escuchar o leer la palabra, inmediatamente nuestro cerebro hace la construcción de: hombre y mujer. Etimológicamente, la palabra ‘género’ proviene del latín genus, generis que significan, estirpe, linaje, nacimiento. Y a su vez, se origina en una raíz indoeuropeagen’ que significa, dar a luz, engendrar. Y eso, como yo lo veo, significa que el ser humano es el género de la naturaleza, nacimos de ella. Incluso, la lengua española es una herencia del latín, por lo tanto, muchas palabras mantuvieron el género de masculino y femenino, y creo que no podemos cambiar eso; no podemos cambiar ‘el castillo’ por la castilla, o la castillo o, mesa por meso. Pero bueno, hablar de género en gramática implica remontarnos a lenguas antiguas y descubrir la razón de las palabras. Tomemos en cuenta también que todas las lenguas en el mundo no son coincidentes. Por ejemplo, la cuchara en alemán se escribe en masculino, tenedor se escribe en femenino, y taza, en alemán, es una palabra neutra. 

Construcciones sociales

¿Qué es una construcción social? Bueno, antes de responder de fondo esta pregunta, quiero empezar diciendo que desde el año pasado, un poco más consciente de querer mejorar como persona y profesionalmente como mediador, me vino a la mente la pregunta de: ¿por qué pensamos lo que pensamos? Y eso me llevó a leer e investigar acerca del lenguaje y de las ideas. Dos acepciones de la comunicación que crean conexiones desde que nacemos. Y en ese despertar de la comunicación, concluí que todo lo que pensamos es una construcción de nuestras ideas, creadas desde perspectivas objetivas de nuestro mundo exterior, es decir, de factores exógenos como por ejemplo, el lugar en el que viviste, en el que vives ahora, la relación con tus padres desde la niñez, que conceptos aprendiste, que te dijeron acerca del mundo, ¿era bueno o malo? En consonancia, tenemos que nuestros pensamientos son solo signos de nuestras ideas y, por lo tanto, la función primaria del lenguaje es la comunicación que nos ayuda a explicar esos signos, a través de intercambios sociales. 

Esos intercambios, o interacciones sociales, conjugados con las ideas, los pensamientos, el lenguaje y factores exógenos, llevan al ser humano a crear perspectivas individuales de hechos o sucesos que, para comprenderlos mejor, terminan dándoles significados concretos. Esos significados individuales, una vez adjudicados como valores, comienzan a transmitirse de persona en persona de manera colectiva, formando en todos y cada uno, la creencia de que esos valores (ideas con sus significados), forman parte de su naturaleza. Esto, creo yo, es una construcción social. Transmitir valores de manera colectiva hasta creer que forman parte de tu naturaleza, de tu vida y que tienes que actuar de determinada manera por mandamiento divino. 

Por esto creo, que el movimiento feminista incorpora el “género” como categoría de análisis para diferenciar las características entre hombres y mujeres, e interpretar los roles de ambos desde la perspectiva del patriarcado. Es decir, que el género desde la perspectiva del movimiento feminista, busca liberar a las mujeres de roles impuestos por la sociedad patriarcal o masculina, y brindar a ambos, roles apropiados para cada uno en función de la construcción social que se tiene de la masculinidad y la femineidad, tomando en cuenta más a las mujeres que siempre han vivido en la obscuridad o en la sombra de los hombres. 

Roles de hombres y mujeres

Creo que al hablar de roles entre hombres y mujeres, lo primero que pensamos es en las desigualdades entre ambos; dime si no lo pensaste, incluso en este momento. En nuestra mente automática, vienen un montón de roles que hacen injusta la vida para unas u otros. Como por ejemplo, que la mujer trabaja más en casa que el hombre, que tiene que cuidar a los hijos (e hijas), hacer tareas con ellos, y encima de ello, si también trabaja en oficina tiene que hacer doble trabajo, en oficina y en casa. Por su parte, el hombre, puede decir que es él el que tiene la obligación de mantener a la familia, que a veces tiene que conseguir hasta dos o tres trabajos, que es el que sale perdiendo en juicios de custodia o alimentos, que en las prisiones hay más hombres que mujeres, en fin son estereotipos que, al menos en esta parte del mundo, han sido arraigados de generación en generación desde hace miles de años y que actualmente están vistas como puntos de inflexión entre hombres y mujeres, creando caos en la sociedad.  

Para estudiar los roles que juegan el hombre y la mujer dentro de la sociedad, creo que primero tenemos que empezar por remarcar que género y sexo son dos términos completamente diversos. Mientras que género es una construcción social formada desde el feminismo, para diferenciar entre masculino y femenino; el sexo es, las caracteristicas físicas y biologicas que hacen distintos a hombres y mujeres. Fisiológicamente, hombres y mujeres somos distintos, aunque, hoy en día, ya no se habla solamente de hombres y mujeres, sino también, de homosexuales, transexuales, pansexuales, bisexuales, y otros tipos de sexualidad que han construido una diversidad de seres humanos en el mundo. 

Sin lugar a dudas, el ser humano es una caja de diferencias no solo fisiológicas y biológicas, sino también, mentales, emocionales, y todos aquellos factores endógenos que hacen única a cada persona dentro de la faz de nuestro planeta tierra. Sin embargo, los roles son construcciones sociales creadas por la cultura de cada lugar en el mundo y que determinan la conducta de hombres y mujeres. 

Para poder determinar los roles que juegan los seres humanos dentro de su comunidad, debemos analizarlos desde la base de la diversidad versus la jerarquización. El hombre no es más fuerte, más inteligente, más de lo que sea, en comparación con la mujer. “Toda persona debe gozar de los mismos derechos” y eso implica aceptar la diversidad de personas, ideas, pensamientos, preferencias, dejando a un lado la estructura de jerarquías en todos los sectores de la sociedad.

Nuevas masculinidades

Otro de los constructos sociales que ha surgido en nuestra sociedad es sobre las nuevas masculinidades. El nuevo modelo de masculinidad elimina por completo el machismo, el patriarcado. La nueva era de masculinidades da crédito a las mujeres por el simple hecho de ser seres humanos y busca la igualdad de condiciones tanto fuera como dentro de casa, eliminando los roles que se han perpetrado a lo largo de muchos años en donde a la mujer se le mira con inferioridad cuyas actividades diarias no tienen mayor relevancia, argumentando que son sus “obligaciones”. Por ejemplo, las labores del hogar es una tarea, que culturalmente, tienen que desarrollar la mujer y así lo ha impuesto el machismo y el patriarcado a lo largo de la historia. Ahora, creo que el hombre debe compartir esas obligaciones, debe cooperar en casa, debe vivir su paternidad plenamente. En diversas ocasiones he escuchado a hombres decir que apoyan a su esposa en casa “ayudándoles” con las labores del hogar. El hombre no ayuda a la mujer, el hombre tiene la obligación irrestricta de cooperar y colaborar en su casa, de repartirse las labores porque también vive ahí, porque también come ahí, porque también ensucia los platos. No es un invitado.

Conclusiones

Una realidad es que las mujeres han estado durante años bajo el yugo del patriarcado. Y creo que hasta ahora, no debemos verlas como un grupo “vulnerable”, creo que desde esa perspectiva, seguimos mirándolas como jerárquicamente inferiores a los hombres. Y en realidad creo que se han calificado como “vulnerables” porque la misma sociedad las ha vulnerabilizado con tantos estereotipos que se han construido al rededor de las mujeres y hombres. Marcar diferencias entre ambos sexos es lo que nos ha llevado a luchas y conflictos. El movimiento feminista es un arma pacífica a nivel mundial que lucha por el respeto a los derechos humanos de las mujeres, por conseguir igualdad de condiciones de vida y de oportunidades para ellas en todos los sectores y ámbitos de nuestra sociedad. La inclusión, el respeto y la horizontalidad en las relaciones entre hombres y mujeres, debe ser comprendida por ambos. Estas construcciones sociales han generado caos y conflicto en muchas partes del mundo, y entiendo bien la intención: la igualdad entre hombres y mujeres. Es muy valido. Yo también estoy a favor de eso y lo apoyo. Sin embargo, creo que se ha confundido mucho el verdadero mensaje.

Hoy en día, tanto hombres y mujeres tienen los mismos derechos, a buscar una mejor calidad de vida, a crecer personal y socialmente, a cumplir y desarrollar metas personales. Creo que aquí radican los movimientos feministas, en el respeto a la autonomía de la voluntad de seres humanos. En el respeto a su libre desarrollo de la personalidad. El mundo es de nadie pero la vida es de quien la mira todos los días al espejo. Así que respeta a la persona que está frente a ti, la que está tu lado. Todos los días libramos batallas internas impuestas por el exterior. Si vas a mirar a alguien que sea para ayudar y no para señalar.

Esto, todo lo anterior, es solamente una parte del contexto general, hablar de igualdad entre hombres y mujeres engloba el respeto a muchos aspectos, porque actualmente, el número de feminicidios, abuso sexual, violaciones, cometidos en contra de niñas y mujeres han ido en aumento y sigue subiendo. NO debemos permitir que estos siga sucediendo y la única manera de lograrlo es educar a nuestros niños y niñas sobre la inclusión y el respeto.

Hoy, 8 de marzo no felicites a las mujeres. Es un recordatorio para toda la sociedad de la lucha incesante que por años han batallado las mujeres para que se les respeten sus derechos, su persona y su libertad humana. En lugar de felicitar a las mujeres empieza por dejar de culparlas, de verlas como víctimas, de minimizarlas, deja de mandar y recibir fotos de niñas y mujeres desnudas, deja de minimizar el acoso, deja de creer que el color rosa es para niñas y el azul es para niños; empieza por compartir las tareas del hogar con los demás miembros de tu familia, no es obligación de tu mamá, tus esposa, tu hermana o tu novia. Deja de mirar al exterior y empieza a cambiar tu interior. Empieza por educar a tus hijos e hijas sobre lo que es el respeto hacia los demás y la inclusión. Hoy, 8 de marzo, no felicites a las mujeres, no es una celebración.

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