Cómo aprender a desarrollar tu empatía en 5 minutos

Imagina que un equipo de psicólogos o científicos te invitan a ser parte de un experimento que está a punto de desarrollarse en tu ciudad. La dinámica consistirá en que reunirán a 100 personas. A cada persona se les enviará un video corto donde una persona les narra la historia siguiente:

Hola, en noviembre del año pasado me despidieron del lugar donde trabajaba. Derivado de la pandemia, la empresa tuvo que cerrar sus puertas por la falta de ventas y de producción. Tengo una familia que mantener y hasta ahora no he logrado conseguir otro trabajo pues por mi edad es muy difícil que me contraten. He pensado en abrir un negocio propio pero no sé de qué y tengo muchos miedos y dudas. Afortunadamente he recibido mucho apoyo de amigos y familiares pero ya no sé qué hacer, la desesperación de esta situación no me deja dormir bien. Sin embargo, mis hijos están contentos porque hacía mucho tiempo que no pasabamos todo el día juntos

Al final del vídeo, se les pide a las personas que contesten un cuestionario: ¿Se trata de un hombre o una mujer? ¿Qué emociones logras identificar en la persona que narra? ¿Qué emociones logras identificar en ti con relación a la narración? ¿Qué harías tú en su lugar? ¿Empatizaste con esa persona? ¿Por qué? ¿Por qué ha pasado algo similar en tu círculo social y lo relacionas? O ¿Por qué no te ha pasado pero logras identificar sus emociones?

Ahora, te invito a responder también esas preguntas. Las respuestas a esas preguntas (y muchas otras obviamente), son construcciones sociales que te vas formando a lo largo de tu vida. Las situaciones materiales que has vivido, como el lugar en el que viviste, las escuelas en las que estudiaste, la situación económica de tu familia, la relación con tus padres, tu círculo de amigos y amigas, las parejas que has tenido, en fin; cada ser humano se va creando una narrativa conforme a los factores externos que le rodean y la empatía tiene un papel protagónico en la manera como interactuamos con los demás. 

Somos seres vivos naturalmente sociales, necesitamos de otros seres humanos para crecer, aprender, evolucionar. La interacción con las demás personas va formando nuestro carácter porque muchas veces aprendemos de los demás a través de la observación, análisis y conclusión, y la empatía es una habilidad social que también se aprende a desarrollar a través de la interacción con el mundo que nos rodea. No sé qué opines pero creo que no nacemos siendo empáticos, son los factores endógenos y exógenos los que ayudan a desarrollar la empatía. 

Ahora bien, regresando a las preguntas del ejercicio que sirvió como ejemplo, te pediré que te centres en las últimas dos: ¿Por qué ha pasado algo similar en tu círculo social y lo relacionas? O ¿Por qué no te ha pasado pero logras identificar sus emociones? Especialmente en las respuestas a estas preguntas es donde podemos identificar el tipo de empatía que tienes, pero para poder hacerlo, primero te explicaré los tipos de empatía que (según yo) aprende a desarrollar una persona. 

La primera es la empatía subjetiva, es aquella en la que yo creo (desde mi ego) que sientes lo que pienso que sientes; es decir, que de tu narrativa deduzco tus emociones con base en mis propias experiencias e ideas preconcebidas, tomando en cuenta únicamente lo que me pasó a mi similar a ti, o comparandola con otras narrativas que escuché de otras personas, pero que en realidad no sé cómo te ha afectado a ti. Este tipo de empatía es un poco más fría, o carente de conexión emocional, pues solamente son deducciones  subjetivas acerca de lo que la otra persona siente. Es una predisposición basada en mis propias experiencias materiales las que crean la empatía contigo cuando te veo en una situación ‘similar’ a la mía pero que evidentemente tienen diferencias sustanciales.

La segunda es la empatía objetiva, es aquella en la que el oyente se separa completamente de su individualidad y ego, para, como coloquialmente se dice, ponerse en los zapatos del otro. A su vez, la empatía objetiva puede ser cognitiva en la que nuestros pensamientos, ideas, conclusiones, son uniformes o también, tomo en cuenta tus ideas y pensamientos para lograr llegar a un punto medio entre ambos. Es más común este tipo de empatía en negociaciones o procesos de conciliación donde la solución del conflicto tiene más interés en las partes que la misma relación bajo el principio de cooperación. Y la empatía emocional, en la que nuestras emociones están íntimamente ligadas. Daniel Goleman dice que la empatía se construye sobre la conciencia de uno mismo; cuanto más abiertos estamos a nuestras propias emociones, más hábiles seremos para interpretar los sentimientos. Este tipo de empatía crea conexiones emocionales más intensas porque es donde permite a las personas vivir y experimentar en carne propia la emoción de la otra persona. 

Ahora sí, ¿cómo puedes identificar qué tipo de empatía proyectas ante los demás? Sólo tienes que seguir estos dos pasos en la siguiente oportunidad que tengas de escuchar una historia o que alguna persona tenga la confianza de contarte algo. 

  1. Escuchar activamente. La escucha activa es una técnica de comunicación básica al interactuar con otra persona. Escuchar activamente implica estar presente con los cinco sentidos y evitar distractores externos como el celular, la televisión o hacer otras actividades; incluso, internos como tus propios pensamientos, ya que es muy común que conforme nos cuentan una historia, vamos deduciendo o prejuzgando a la historia o a las personas. Ya sea que alguien te cuente una experiencia personal o que tengas un conflicto con alguien, siempre es bueno escuchar activamente. 
  2. Identificar el tipo de empatía que estás experimentando. Como ya sabes los tipos de empatía que puedes experimentar, la próxima vez que alguien te cuente algo o que tengas un conflicto con alguien, identifica el tipo de empatía en que te estás acomodando. Te recomiendo que si estás en una empatía subjetiva, te muevas inmediatamente a una empatía cognitiva por medio de la escucha activa, hagas preguntas pertinentes sobre la situación e intentes conectar emocionalmente con la otra persona. 

Cualquiera de los tipos de empatía son buenos dependiendo de la situación y el contexto de la misma. La empatía subjetiva no hay que evitarla, al contrario, hay que aprender a identificarla porque de ahí partimos para lograr desarrollar una empatía objetiva emocional. Esta es la que debemos aprender a desarrollar por encima de las otras, pues la empatía es la verdadera naturaleza del ser humano, o al menos, debe serla.

Por último, hay un paso todavía más allá de la empatía sobre todo en sentimientos de tristeza, angustia, desesperación, y es la compasión. Esta es la ejecución de un acto o una llamada a la acción para aliviar el dolor emocional de las personas. La empatía es la intención, la compasión es la acción.

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