La Teoría del ‘Desarrollo a Escala Humana’ aplicada a la Justicia Restaurativa

Cuando tenía 15 años aproximadamente, estudiando la preparatoria, conocí a un amigo que acababa de ingresar a la escuela. Un adolescente, aparentemente como cualquiera de todos nosotros. Experimentando cambios fisiológicos, mentales, biológicos, de carácter y bueno, de muchas otras cosas que seguramente has de recordar también. A Víctor (le pondré ese nombre para identificarlo mejor), le gustaba la música de rock (algo que teníamos en común), tocaba la guitarra eléctrica y tocaba en una banda todos los sábados en el Bar La Salamandra. Terminando la preparatoria no lo volví a ver.

Muchos años después, en 2019 para ser exactos, participé en el programa de “Puentes a la Vida”, un programa de justicia restaurativa llevado a cabo en el Centro Penitenciario de Ixcotel, Oaxaca, México. Sin darme cuenta, alguien me saludó como si de muchos años nos conocieramos. No pude reconocer en ese instante el rostro pues parecía de un hombre mucho mayor que yo; pero poco a poco, mi mente empezó a aclarar el recuerdo; así es, era Víctor. Tal fue mi sorpresa que al saludarme, no supe qué decir; en ese momento lo primero que pasó por mi mente fue el tiempo en que lo conocí cuando teníamos 15 años aproximadamente. Un rostro totalmente diferente, irreconocible para mí. Me resultó impactante encontrarlo ahí. ¿El motivo? Comisión del delito de robo a mano armada y posesión de droga. Situación jurídica, sentencia condenatoria.  

Mucha gente diría que Víctor es una mala persona, que es un delincuente por el sólo hecho de estar prisionero. Algunos otros dirán que se lo merecía; pero, ¿por qué Víctor estaba en prisión? Sí, lo sé, porque cometió un delito, pero, ¿qué lo motivó a cometer ese delito? Víctor tuvo una vida de niño y adolescente un poco trágica. Un padre alcohólico, agresivo que ejercía violencia hacía Víctor, sus hermanos y su mamá. Su madre cansada de esa violencia, un día decidió ya no continuar con esa vida y decidió abandonar su casa, a su esposo golpeador, pero lamentablemente también a sus hijos. Los dejó a la suerte, y la suerte tomó una decisión para con Víctor con tan sólo 15 años.

A sus 17 años, con una madre que había desaparecido de su vida y un padre totalmente ausente, encontró en la calle nuevas amistades y, lamentablemente también drogas que lo llevaron a confundir la manipulación con el amor y el peligro con seguridad. Al menos para él, tenía cubiertas tres necesidades básicas: una familia, seguridad y, hasta comida. Por fin sentía que era parte de un grupo de personas que tenían interés en él aunque sólo para dañarlo. Claro, eso no lo sabía él, sin embargo, sentía que formaba parte de algo, que era alguien, que era mirado y escuchado. Por fin sentía afecto de otros seres humanos, un afecto mal dirigido pero al fin y al cabo, se sentía amado.

Su vida delincuencial lo llevó a donde se encuentra ahora. Una prisión que jamás pensó conocer y una reflexión que le enseño la mejor lección de su vida: “todo el tiempo le eché la culpa a mi mamá por ser quien soy, por haberme abandonado, pero ahora entiendo que el único responsable de estar aquí soy yo, sólo que nadie me enseñó a protegerme de mí mismo” Al final Víctor reconoció que las condiciones en las que vivió fueron determinantes para dirigir su vida a donde estaba en ese momento. ¿Tenía opciones? A los 17 años no creo, pues nunca le enseñaron a mirar a ambos lados de la calle, solamente a uno y eso le causó un accidente. Sus necesidades fueron satisfechas de una manera que lo llevó a donde nunca se lo imagino. Nadie nace predestinado a robar, asesinar, violar o hacer daño. 

Subsistencia, Protección, Afecto, Entendimiento, Participación, Ocio, Creación, Identidad y Libertad. Estas son, bajo el enfoque de una teoría que ofrece una mirada social sobre el desarrollo, las necesidades humanas básicas, finitas y universalmente constantes. Esto, hace referencia a la “Teoría del Desarrollo a Escala Humana” implementado por el economista Chileno Manfred Max-Neef.

A diferencia de Maslow, y su pirámide de las necesidades, Max-Neef propone que las necesidades básicas del ser humanos son las indicadas en el párrafo anterior, y que, además; contrario a lo que establece Maslow en su Teoría de la motivación humana, las necesidades no siguen una jerarquía ascendente para ser satisfechas de acuerdo a la supervivencia y la capacidad de motivación; es decir, mientras que para Maslow las necesidades básicas deben ser satisfechas de manera ascendente conforme a su pirámide, para Max-Neef no existe una lista jerarquizada de necesidades, sino que, las necesidades son un sistema en el que se interrelacionan e interactúan. 

El ser humano es un ente de múltiples necesidades interdependientes y que, para satisfacerlas se requiere de elementos satisfactorios, es decir, que debe existir una diferencia entre necesidades y satisfactores. Puede suceder que para cubrir una necesidad se requiera de uno o múltiples satisfactores o, a la inversa, que un satisfactor ayude a cubrir múltiples necesidades. 

Ahora bien, te estarás preguntando, Josué y, ¿qué relación hay entre la teoría de Max-Neef y la justicia restaurativa? Bueno, regresando al caso de Víctor, la calidad de vida del ser humano dependerá mucho de las posibilidades y condiciones materiales que tenga para poder satisfacer sus necesidades básicas humanas. Es decir, que la satisfacción de necesidades será acorde a las fuentes de satisfactores con que cuente la persona en determinado momento específico de su vida. 

Considero que, las fuentes de satisfactores revelan de una manera apremiante el ser y el hacer de las personas; es decir, que la manera de actuar, pensar y ser, de cada persona, dependerá mucho de los recursos que tenga al alcance para lograr satisfacer sus necesidades fundamentales, sin importar de donde provengan esos satisfactores. Por ejemplo, para Víctor, los satisfactores de sus necesidades como de subsistencia y afecto, los encontró en amistades dañinas y consumo de drogas. 

La relación que puede existir entre la Justicia Restaurativa y la Teoría del Desarrollo a Escala Humana, es que, la Justicia Restaurativa puede encontrar en esta teoría, nuevos elementos teóricos y fácticos que hagan posible la satisfacción de necesidades en ofensores, víctimas y comunidad, y potencializar el desarrollo del humano, que en esencia, es el postulado de dicha teoría de Max-Neef. 

Recordemos que, ante la comisión de un delito o una conducta dañina, lo que busca la justicia restaurativa es reparar el daño causado, restaurar el tejido social y reintegrar a la sociedad tanto a la víctima como al ofensor, mediante la satisfacción de sus necesidades fundamentales, esto, partiendo de la premisa que, generalmente, el delito se comete por la insatisfacción de necesidades. 

Por lo anterior, ¿puede la teoría del desarrollo a escala humana introducirse a la justicia restaurativa? No lo sé, pero seguramente podemos encontrar en ella el entendimiento de que motiva a una persona a delinquir, pues se ha mitificado la idea de que las necesidades son la ausencia de algo cuando en realidad no es así, pues también puede ser el motivo de una conducta. Así que bueno, esto es sólo una introducción a la Teoría del Desarrollo a Escala Humana. En un artículo posterior entraremos a analizar a profundo de que se trata y si es posible aplicarlo como parte del método de la justicia restaurativa. 

Espero haya sido de tu agrado este artículo y te invito a que dejes tus comentarios acerca de ello. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leerlo.

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