¿Qué es el ‘deber moral’ y cómo puede ayudar a resolver conflictos?

Desde la óptica del ‘Imperativo Categórico’ de Kant

El deber moral es la capacidad del ser humano para elegir hacer las acciones, por voluntad propia, que ayuden a las personas a lograr su tranquilidad

– eu –

Creo que durante mucho tiempo hemos pasado por alto un factor sumamente relevante en la solución de conflictos y que existe en la naturaleza compasiva del ser humano, la solidaridad y la empatía, me refiero a El deber moral, entendido como la capacidad del ser humano para elegir hacer las acciones, por voluntad propia, que ayuden a las personas a lograr su tranquilidad. Pero para entender un poco más este deber moral veámoslo desde la óptica del Imperativo Categórico de Kant

Este fin de semana tuve conocimiento de un conflicto laboral que relaciona a la señora Rosa con la señora Norma. La primera trabajó por ocho o diez años en casa de la segunda, como empleada doméstica. Días antes, la señora Norma le dijo a la señora Rosa que ya no requería de sus servicios por lo que le pidió ya no regresar a su casa. La causa, un malentendido que nunca se exploró para solucionarlo. Esta situación le generó a la señora Rosa un sentimiento de injusticia tomando en cuenta los años que trabajó y, de cierta manera, la relación y la confianza que se había congeniado entre las dos. 

Al igual que la señora Rosa, muchas personas en México que ofician una labor doméstica, no cuentan con las garantías ni seguridades laborales que todo ser humano debe poseer, como por ejemplo, seguro, gastos médicos, prestaciones, vacaciones, un contrato laboral, en fin, todos los derechos laborales que respeten la calidad humana del ser humano. Esta desprotección no se da únicamente en la labor doméstica, sino en muchos otros sectores laborales.

Ante este despido injustificado, Rosa sabe perfectamente (o se asesoró), que puede exigir una indemnización y, en efecto, así lo solicitó a la señora Norma. Lamentablemente, esta se negó rotundamente alegando que no tenía cómo comprobar esa relación laboral. Esta respuesta entristeció mucho a la señora Rosa pues dada la relación, ya no laboral sino de amistad, nunca imaginó que esa sería la reacción de Norma; además de que no cuenta con el dinero suficiente para pagar un abogado y sabe que intentar un juicio puede tardar mucho tiempo. 

Ante la incertidumbre de no contar con el recurso para pelear en un juicio, que además, puede durar años, la respuesta es: ejercer el deber moral.

– EU –

Así como este conflicto laboral, existen muchos conflictos que no pueden ser resueltos de una manera rápida, efectiva y justa, ya sea por desconocimiento, por falta de recursos económicos, por tomar una actitud pasiva, por un antecedente de amistad y no querer dañar a nadie, etc. Entonces, ¿Qué hacer en estos casos? Bueno, ante la incertidumbre de no contar con el recurso para pelear en un juicio, que además, puede durar años, la respuesta es: ejercer el deber moral. Pero, ¿Qué es el deber moral? 

Para Kant, es un hecho indiscutible que el ser humano se instrumentalice, que sea considerado como un recurso humano para alcanzar fines lucrativos; a su vez, la moral kantiana no pretende suprimir esa instrumentalización, solamente pretende humanizarla, exigiendo que nos tratemos todos recíprocamente como personas y no como simples objetos o cosas instrumentales para conseguir un fin.

Pero para entender el deber moral, primero, Kant señala que el deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley, para ser honrado, bueno, virtuoso y hasta sabio. Por su parte, la moral, en términos genéricos, es la capacidad del ser humano para saber diferenciar lo que es bueno de lo que es malo, para elegir hacer aquello que es bueno para beneficio colectivo, pues lo moralmente correcto va enfocado a beneficiar a todos y no nada más a uno. La moralidad es el respeto a la humanidad.

En esa línea, Kant dice que la moral guarda una conexión con la racionalidad, es decir, con la capacidad de actuar con arreglo a las leyes, de acuerdo a un único principio humano: la voluntad, y la voluntad no es otra cosa que la puesta en práctica de la razón, es decir; que para Kant, las acciones morales están determinadas por la racionalidad del ser humano que, a su vez, determina indefectiblemente su voluntad. La voluntad es la capacidad para elegir aquello que la razón reconoce (sin ser sometida a estímulos que coaccionen la razón), como necesario o bueno y ejercer la acción con un propósito posible y real que cumpla con dos fines fundamentales: alcanzar una felicidad propia y propiciar una felicidad universal, o por lo menos, no oponerse a la que los demás formen la suya. 

Puede resultar un poco confuso lo anterior, y no es para menos pues Kant es uno de los filósofos más complejos de leer pero también el más interesante. Pero trataré de aterrizar la filosofía kantiana al caso que nos ocupa y, en general, para resolver conflictos en cualquier ámbito de nuestra vida. 

En el conflicto laboral que narro al inicio, ¿Qué sería lo moralmente correcto hacer? Siempre he dicho que la mediación y, en general, todos los métodos de solución de conflictos, no tiene como fin primordial la reconciliación de las partes, eso es una decisión personal, sin embargo; es importante propiciar una solución que beneficie a todos los involucrados. Por esta razón, creo que devolverle el trabajo a Rosa no sería lo moralmente correcto tomando en cuenta que por esta acción la confianza entre ambas ya se quebrantó, por lo tanto, no sería correcto ni justo para ambas regresar al mismo lugar donde erosionó el volcán.

En ese sentido, creo que lo correcto sería responder ante ella por un deber moral de una manera que respete su integridad personal, se me ocurre, retribuyendo una indemnización monetaria por los años de servicio que estuvo ahí, constituyéndose un imperativo categórico declarando la acción de pago como objetivamente necesario. Esto lo digo en un sentido hipotético, ya que puede haber otras opciones de solución. A lo que me refiero cuando digo “imperativo categórico” es a la necesidad de responder a la señora Rosa como un gesto de agradecimiento por sus años de servicio, que necesariamente, agradecer es una solemnidad que hace virtuoso al ser humano. Agradecer es un derecho humano.

Como conclusión, el ser humano debe procurar el bienestar de todos los demás por encima del bienestar propio. No digo que te olvides de ti por completo, pero muchas veces separarnos de nuestra individualidad ayuda a mirar a nuestro alrededor y comenzar a procurar la felicidad de los demás. Buscar una satisfacción personal y universal a través de actos moralmente correctos que satisfagan necesidades personales y la de los demás requiere de compasión, solidaridad y empatía.

Pero ¿Cómo construir el deber moral como imperativo de la sociedad? Bueno, puede haber muchas opciones, pero para mi la mediación es una de esas muchas.

Gracias por dedicar unos minutos para leer hasta aquí. Espero tus comentarios en redes sociales.

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